Opinión

El conflicto de Ecuador le cayó como anillo al dedo a AMLO

*El Presidente atiza el fuego para que no hablen de sus hijos

*Para el Gobierno Mexicano es más importante salvar a un criminal que al Pueblo Bueno

*El debate polarizó la opiniones de los críticos, pero no gana elecciones

El conflicto entre México y Ecuador le cayó como anillo al dedo al Presidente Andrés Manuel Obrador, ya que le ha permitido desviar la atención de las acusaciones en contra de sus hijos, familiares y amigos de tráfico de influencias, sobornos, adjudicaciones de obras federales en forma directa y enriquecimiento ilícito.

Sin duda la invasión de la Embajada de México en Ecuador, por parte del gobierno de ese país, es una franca violación a la soberanía mexicana, un acto muy reprochable y condenable, el cual no tiene justificación.

Cabe mencionar que el Gobierno Mexicano le dio asilo a un delincuente (Jorge Glas), quien está aún en proceso, pero que debido a su relación con nuestro Presidente lo iban a traer a México, para evitar que fuera juzgado y ya en suelo mexicano pedirían que tramitaran su extradición, con la clara intención de alargar este proceso. Este delicuente quedaría impune y quizá a la larga terminaría con algún cargo público, avalado por AMLO.

Pero gracias a este conflicto, a las sanciones que pedirá el Gobierno de México a través de los organismo internacionales y a que sea resarcida la violación a la soberanía mexicana de su Embajada en Ecuador, son parte de los tomas que le permitirán a AMLO y mantener a sus hijos y la corrupción de los mismo, lejos de la palestra pública.

Es importante exigir que se respete la soberanía de México, en sus embajadas, pero al Presidente también debería atener asuntos más preocupantes, que también afectan a la soberanía mexicana, como es el aumento de ejecuciones de la población en nuestro país. Apenas el martes se encontraron en las calles de Temixco, Morelos, cuerpo desmembrados, lo que confirma la grave crisis de seguridad de ese estado, y del cual AMLO no hace mención.

También la violencia y asesinatos en contra de candidatos a algún puesto de elección popular en los últimos meses y por lo cual muchos candidatos, ante el temor de ser asesinados.

Eso es realmente de lo que debería hablar el Presidente y presentar propuestas, reales, concretas y eficaces para combatir la inseguridad y garantizar las elecciones, y la sana convivencia del Puebla Bueno en todo el país.

Pero para AMLO es más importante salvar a un criminal ecuatoriano, que salvar a los millones de mexicanos que viven con miedo todos los días por los riesgos ser levantados, extorsionados o incluso asesinados, pero habrá quien diga: “No es mentira, pero se exagera…”.

AL VUELO.- El debate presidencial a causado tanta polémica y división de opiniones, en especial contra Xóchitl Gálvez, a quien la gran mayoría de analistas políticas las dieron como la gran perdedora o que le faltó ser más contundente en sus ataques contra Claudia Sheinbaum. Sin duda la candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México tuvo algunos momentos no muy afortunados, estuvo acartonada y faltó le faltó esa espontaneidad que las distingue.

Como dijo Macario Schattino estuvo mal asesorada, pero sin duda tuvo puntos a su favor y en lo poco de ellas misma que pudo mostrar, fue es su actitud, aunque nerviosa, reflejó al mexicano común y corriente, ese que aspira a ganar, a salir adelante y que a pesar de no ser tan pulcro y solmene en su forma de hablar, represente el colectivo nacional.

Seguirán las críticas contra Xóchitl, de una mayoría de analistas que esperaban otra imagen de esta candidata en el debate, pero como mencionó Manuel Jáuregui, los debates no ganan elecciones, el pasado lo ha demostrado con casos como le sucedió a Diego Fernández de Cevallos (1994), Francisco Labastida 2000) Andrés Manuel López Obrador (2006) y a Ricardo Anaya (2018).

Además, los poco más un millón de televidentes que comenzó a ver el debate (al terminar fueron mucho menos), ya tienen su voto decidió, los que aún no han decido por quién van a votar, el debate no tuvo ninguna repercusión electoral, ya que será apenas unos 10 días antes cuando en realidad decidan a quien darán su voto.

El debate fue y será parte del proceso electoral, que sirve a los políticos para establecer algunas directrices en sus propuestas, a los analistas para exponer sus conocimientos en materia de Ciencia Política, y al Pueblo Bueno para cambiarle de canal o buscar en alguna plataforma alguna serie interesante, ya que será hasta el domingo 2 de junio cuando el realidad decida a quien elegirá.