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Sinaloa exige paz; grito de desesperación en la entidad

Por cuarta ocasión, con la participación de más de 40 organizaciones civiles, cámaras empresariales, colectivos y cientos de ciudadanos hartos de la inseguridad y violencia que vive estado de Sinaloa, se llevó a cabo la marcha por la paz en las calles de Culiacán, misma en la que los ahí presentes exigieron justicia, el fin de la violencia y la recuperación de la paz.

La Marcha por la Paz tiene como objetivo demandar seguridad y atención de las autoridades frente a la ola de violencia que golpea a la población.

A esta marcha, la Iglesia también se unió y convocó a la marcha por La Paz, organizada por diferentes asociaciones civiles que buscan, como culiacanenses, la paz y bienestar de todos.

Vestidos de blanco más de 50 mil ciudadanos marcharon por las calles de Culiacán para exigir el fin de la violencia que azota al estado desde el estallido de la guerra interna del Cártel de Sinaloa, el 9 de septiembre de 2024, entre las facciones de “La Chapiza” y “La Mayiza”.

La marcha dio inicio en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe (La Lomita) para finalizar en la Catedral.

Los manifestantes hicieron un llamado directo al gobierno federal, para que intervenga en Sinaloa y les devuelva a las familias la paz para poder salir a las calles.

“Exigirle a la presidenta Claudia Sheinbaum su intervención contundente de su gobierno ante la crisis por la que atraviesa el estado, pues responsabilizan al gobernador Rubén Rocha Moya de no hacer nada para garantizar la paz en la entidad, de manera que exigen su destitución inmediata.

De acuerdo con datos de la misma secretaría de seguridad, las privaciones de la libertad en 2025 son: Enero 123, Febrero: 78, Marzo: 130, Abril: 121, Mayo: 124, Junio: 113, Julio: 133, Agosto: 101 ySeptiembre (al 6): 13.

Desde septiembre de 2024, los homicidios suman 1,844: Septiembre 2024: 142, Octubre: 182, Noviembre: 175, Diciembre: 156, Enero 2025: 138, Febrero: 119, Marzo: 135, Abril: 119, Mayo: 165, Junio: 207, Julio: 170, Agosto: 119 y Septiembre (al 6): 17.

A los 1,844 homicidios dolosos se le deben sumar 102 feminicidios, de los cuales 77 fueron cometidos con arma de fuego.

Robo de vehículos suma 6,891. Septiembre 2024: 449, Octubre: 680, Noviembre: 597, Diciembre: 459, Enero 2025: 629, Febrero: 561, Marzo: 589, Abril: 606, Mayo: 694, Junio: 606, Julio: 557, Agosto: 406, Septiembre (al 6): 58.

La violencia también golpea la economía: el frente ciudadano denunció la pérdida de más de 40 mil empleos en Culiacán por el cierre de más de mil empresas, lo que ha generado un efecto devastador en miles de familias.

Como señalamos, esta es la cuarta ocasión que los ciudadanos salen a las calles de Culiacán a exigir paz, motivados por el dolor y la desesperación ante las balaceras, ejecuciones, levantamientos forzados y homicidios dolosos que continúan afectando a todos los sectores de la sociedad.

A casi un año de que se recrudeciera la ola de violencia en la capital sinaloense y otras localidades de la entidad, el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñonez, hizo un llamado a la ciudadanía a no resignarse a vivir en un ambiente de miedo e inseguridad, y a trabajar de manera conjunta en la reconstrucción del tejido social.

En un mensaje dirigido a los fieles, el prelado recordó que desde el 9 de septiembre de 2024 la población ha sufrido las secuelas de enfrentamientos entre grupos del crimen organizado y las intervenciones de las corporaciones de seguridad, con un impacto que aún resiente la vida social, económica y educativa del estado.

“El pueblo reclama con justa razón respuestas y soluciones”, expresó, al señalar que la Iglesia ha acompañado a las familias en duelo, impulsado campañas solidarias para quienes perdieron sus empleos y promovido una cultura de paz y fraternidad.

Herrera Quiñonez destacó que la diócesis mantiene colaboración con autoridades, asociaciones civiles y empresariales que buscan de manera pública y pacífica consolidar la paz y la seguridad ciudadana.

El obispo exhortó a los creyentes y a la sociedad en general a no limitarse a expresar indignación, sino a pasar de la protesta a la propuesta.

“Se trata de rechazar toda forma de justificación o normalización de la violencia, y trabajar responsablemente por el bien común mediante el ejercicio de derechos, el cumplimiento de deberes y la colaboración con todos los actores sociales y políticos”, subrayó.

Finalmente, reiteró su invitación a los fieles para recuperar los espacios públicos y sumarse al esfuerzo común por poner fin a la violencia que ha marcado la vida de muchas familias en la diócesis de Culiacán.