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Le entrega el WBC reconocimiento especial a Rafael Márquez

Hugo Martínez Zapata

El Consejo Mundial de Boxeo (WBC, por sus siglas en inglés), realizó ayer su reunión semanal “Martes de café), donde el licenciado Víctor Silva, subdirector del organismo, hizo un reconocimiento especial a Rafael Márquez, ex campeón mundial e integrante de la clase 2023 del Salón de la Fama de Boxeo en Canastota, Nueva York, logrando así ser la primera pareja de hermanos (Rafael y Juan) en lograr dicha distinción.

“Gracias a todos por estar aquí, contento de estar aquí, agradecido con Dios, con mis padres, mi padre nos inició en este deporte, nunca llego a ser campeón del mundo, sus hijos si, ser exaltado al Salón de la Fama es muy bonito, nunca lo imaginaba, cuando estaba chico decía que iba a ser campeón del mundo, el primero que gane fue el de la FIB, pero yo quería ganar el del CMB”, comentó Rafael.

Esta distinción lo tomo por sorpresa, “me hablaron por teléfono, pero en inglés, yo sé muy poco, le pasé a mi hijo el mayor, y me dice que me habían incluido en el Salón de la Fama 2023, y me puse muy contento, allá en Canastota la gente te admira, te respeta, fue una experiencia muy bonita”.

Márquez considera que es necesario enseñar una buena técnica a los jóvenes boxeadores, de modo que reciban el menor castigo posible a lo largo de su vida deportiva, “hoy hay que tener cuidado, quitarte los golpes, yo tuve tres cirugías en el ojo derecho, Israel (Vásquez) perdió su ojo, pero muy bonito y muy padre en este deporte, si volviera a nacer sería boxeador, pero con más cuidado. Contento de ser parte del Salón de la Fama”.

El legado de la familia hoy apunta a su hijo Aarón, “a mí hijo (Aarón) lo veo bien, él solito se levanta a correr, a entrenar, se disciplina, el gusto por el deporte ya lo tiene, pero hay que corregirle algunas cosas como el saber quitarse golpes y bloquear golpes, que tenga la guardia adecuada, que tenga las manos arriba, que aprenda como lo hacía Ricardo López, la guardia arriba, porque veo que los chicos hoy tienen las manos abajo y hacen muchos dengues, eso no me gusta, quiero que le enseñen eso, tener la guardia arriba y de ahí sacar los golpes”.

Para el joven Aarón Márquez el nombre no le debe de pesar, “lo he visto con muchas personas como los hijos de Julio César Chávez, pero tenemos que entrenar bien y sacar el compromiso adelante, aunque he tenido algunos entrenadores, me siento mejor con mi papá, es más exigente, la técnica que me ha enseñado me ha ayudado mucho, me siento seguro y me siento bien, me gustaría tener un estilo con la mezcla de los dos, con el estilo de mi padre y de mi tío”.

Un compromiso tan grande no le genera presión extra, “es un peso bastante grande porque mi padre y mi tío ya están en el Salón de la Fama, es un peso grande, pero creo que podemos lidiar con eso”.