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Megaobras de López Obrador no tienen rigor técnico

Xóchitl Gálvez Ruiz aseguró que las megaobras del expresidente Andrés Manuel López Obrador carecen de rigor técnico y que al poco tiempo de su inauguración han causado tragedias ambientales y, peor aún, cobrado la vida de personas.

Señaló que así sucedió en diciembre pasado con el descarrilamiento del Tren Interoceánico, que provocó el fallecimiento de 14 personas y también con el incendio en Dos Bocas, del pasado 17 de marzo, que dejó la muerte de cinco personas.

“Aun cuando las causas eran desconocidas, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a aclarar que el siniestro ocurrió en la parte exterior de la refinería y que solo una, de las cinco personas que murieron en el lugar era trabajadora de Pemex. Como si hiciera alguna diferencia. Cómo si eso minimizara la gravedad de la tragedia”, señaló.

Precisó que desde 2020, como senadora de la República, denunció irregularidades en la refinería, una obra consentida de López Obrador: “Desde su construcción, exhibí actos de corrupción. Denuncié los contratos otorgados por cerca de 5 mil millones de pesos a un consorcio conformado por Grupo Huerta Madre para la nivelación del terreno. El meollo del asunto, es que la construyó Arturo Quintanilla Hayek, amigo de Rocío Nahle y que la empresa a la que fue asignado el contrato fue creada apenas ocho días antes de ser invitada”.

En un mensaje a través de las redes sociales, Gálvez Ruiz aseguró que también alertó de los sobrecostos millonarios, sobre la mentira de que se alcanzaría la soberanía energética y la falsedad de que la refinería Dos Bocas está operando al cien por ciento.

“Lo deplorable es que la presidenta Claudia Sheinbaum no quiere tocar ni con la hoja de una auditoría la dizque súper obra de su antecesor. Es momento de que se investigue, caiga quien caiga, tope a donde tope”, afirmó.

Por otra parte, lamentó la desgracia ambiental por derrames de hidrocarburos en el Golfo y añadió que aunque la presidenta aseguró que Pemex no es responsable, no se han realizado o hecho públicos los estudios geoquímicos, como el de ADN del combustible, para saber de dónde proviene el derrame.

“No vaya a ser que nos estén escondiendo información, ya que el derrame podría provenir de un barco o también de una línea de recolección de crudo ligero marino”, finalizó.