Donald Trump declara «paz en Oriente Medio» en su soñada celebración
El presidente estadounidense Donald Trump, sostuvo este lunes su “soñada celebración del acuerdo de paz” para Gaza entre Israel y Hamás, en la que fue el protagonista exclusivo y excluyente, y en la que pudo proclamar que «por fin tenemos paz en Oriente Medio» entre el reconocimiento de más de una veintena de líderes mundiales.
En sus despachos la agencia española EFE indicó que un largo retraso, y sin pudor alguno por hacer esperar durante horas a los jefes de Estado y de Gobierno que acudieron a la ciudad balneario egipcia de Sharm el Sheij para la ceremonia y una reunión sobre el futuro y la reconstrucción de Gaza -que se realizó brevemente, a puerta cerrada y tras el cierre formal del encuentro-, Trump protagonizó de principio a fin la jornada diseñada para su mayor gloria.
Mientras Egipto por medio de su presidente Abdelfatah al Sisi, ejercieron de obsecuentes anfitriones de la extraordinaria reunión, considerada «histórica» por muchos de los líderes presentes en las pocas ocasiones en las que tuvieron oportunidad de expresarse.
La ciudad egipcia recibió pulcritamente a sus distinguidos visitantes, entre ellos el presidente español Pedro Sánchez, el presidente francés Emmanuel Macron, o los jefes de Gobierno británico Keir Starmer, e italiana Georgia Meloni, con vallas publicitarias en las que un sonriente Trump les daba la bienvenida a «la tierra de la paz». También resaltó de forma sorprendente, pero ocupando un lugar destacado en todos los eventos del día el presidente de la FIFA Gianni Infantino.
Estados Unidos dirigió la agenda de la reunión, que incluyó un saludo individual y en solitario de Trump a todos los asistentes sobre un podio escalonado y tapizado en rojo, y bajo un cartel que decía ‘PEACE 2025’, cuando el programa ya llevaba varias horas de retraso.
Después de lo anterior el mandatario americano, Al Sisi, el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan, y el emir de Qatar Tamim bin Hamad Al Thani, signaron el acuerdo que estipula el fin de dos años de guerra en la Franja de Gaza en calidad de principales mediadores en el conflicto desde los ataques de Hamás contra Israel de octubre de 2023.
El jefe de Estado estadounidense aseveró “fue un gran obstáculo. Pero todo salió tan bien que nadie podía creer que estuviéramos aquí, certificando y terminando todo, y todos estuvieran contentos. Nunca antes había visto tanta felicidad», asimismo, presumió de que este «es el acuerdo más grande y complejo, y también es el lugar que podría provocar problemas tremendos, como la Tercera Guerra Mundial. La Tercera Guerra Mundial comenzaría en Oriente Medio, y eso no va a ocurrir. De hecho, no queremos que comience en ningún lugar, pero no va a ocurrir. Así que solo quería darles las gracias a todos».
La EFE destacó que no estuvieron presentes ni Hamás ni Israel, que fue invitado y de quien incluso se llegó a afirmar que asistiría con su primer ministro Benjamín Netanyahu después de que éste fuera invitado por Trump y Al Sisi, pero que luego declinó la invitación. Al cierre de la reunión, Egipto publicó un comunicado en el que afirmó que el papel de la Unión Americana es una de las «garantías esenciales» para lograr la paz en la Franja de Gaza, y por extensión en todo Oriente Medio, “el proceso de paz requiere figuras excepcionales capaces de emprender e implementar iniciativas valientes, como el presidente Trump», mientras que Al Sisi trasladó al republicano la importancia de su participación en la próxima Conferencia de Reconstrucción de Gaza prevista para noviembre en El Cairo.
Antes de eso hubo tiempo para otro discurso de Trump, que respaldado por una comitiva de presidentes y primeros ministros a los que se pidió que se pusieran en el estrado -ni Erdogan, ni Macron, ni el secretario general de la ONU António Guterres lo hicieron, así como varios líderes del golfo Pérsico- felicitó a todos y cada uno de los presentes. A pesar de la impaciencia notoria de los mandatarios, el presidente americano no cesó en sus comentarios y chistes durante casi 40 minutos, antes de despedir a los medios de comunicación que asistieron al espectáculo para reunirse en privado con los líderes políticos, un encuentro que fue breve y del que no dieron noticia alguna.
Mientras tanto, los primeros autobuses de la Cruz Roja se abrieron paso lentamente entre la multitud a las puertas del Hospital Nasser de Jan Yunis, en el sur de Gaza, esta se abalanza sobre ellos, en medio de besos y lágrimas, recibe a más de mil gazatíes a los que el Ejército judío detuvo durante los más de dos años de ofensiva en la Franja.
La EFE narró que desde las escaleras externas del hospital, aún con manchas negruzcas después de que Israel las bombardeara a finales de agosto, decenas de personas (entre ellas muchos niños) asoman la cabeza para ver uno de los símbolos del final de la guerra que ha asolado sus hogares.
Cuando la puerta de uno de los autobuses se abre, lo primero que la multitud encuentra es a uno de los presos desplomado en el suelo del vehículo. Los miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja tienen que sacarle en brazos y trasladarle corriendo al hospital. Entre quienes logran salir de los buses por su propio pie, hay muchas diferencias. Hay quienes lo hacen abrazados y acariciando a sus familiares, mientras que para otros el abrazo es más bien un apoyo, ya que no pueden caminar bien. Algunos se suben a los hombros de sus compañeros y aprovechan la altura para buscar a los suyos. La mayoría están muy pálidos y su delgadez queda oculta bajo los chándales grises que visten, marcados en el pecho con el logo del Servicio de Prisiones de Israel.
El director de ese hospital se ha convertido en uno de los rostros entre los prisioneros gazatíes más conocidos, así como uno de los presos más preciados para Israel. A pesar de que los negociadores palestinos exigieron su inclusión en las listas de presos a liberar en los últimos días, Abu Safiya seguirá en prisión.
Está previsto que a lo largo del lunes lleguen al Nasser más de mil 700 prisioneros (ya entrada la noche habían desfilado ante el hospital unos once autobuses con más de mil presos). Ocho de los detenidos son prisioneros con cadenas perpetuas o condenas de larga duración.
