Viejo continente en un dilema, Trump busca ayuda para proteger estrecho
La petición de ayuda del presidente de Estados Unidos Donald Trump, a los aliados europeos para asegurar el paso de buques con petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, ha creado una fuerte presión entre las naciones del Viejo Continente, algunos de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) manifestaron que no quieren que la OTAN se vea envuelta en la vigilancia de ese estrecho que fue cerrado por Irán para la mayoría del tráfico, en respuesta a la campaña bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán.
De acuerdo al medio alemán DW los gobiernos europeos no están de acuerdo con el despliegue de tropas para la seguridad en el estrecho de Ormuz «porque eso los añade a la lista de objetivos potenciales de Irán”, advierte Charles Hecker, investigador asociado del Royal United Services Institute (RUSI).
Mientras la jefa de la diplomacia de la UE Kaja Kallas, mencionó que al final de una reunión de ministros de Exteriores del organismo, que entre los países del bloque no había «apetito» de expandir la misión marítima de la UE hasta el estrecho de Ormuz, «por ahora».
El conflicto bélico ha ocasionado el alza vertiginosa de los precios de la energía en todo el continente y las consiguientes crisis energéticas han puesto aún más en peligro la ya tensa relación entre Europa y Washington, los ministros de la UE también analizaron cómo el conflicto podría fortalecer la posición de Rusia, que podría utilizar los fondos adicionales procedentes de sus exportaciones de combustibles fósiles para financiar su guerra en Ucrania.
En ese sentido, el especialista Charles Hecker acotó “el único verdadero ganador de la guerra contra Irán en este momento es Rusia», al tiempo en que recordó que hace unas horas el mandatario americano Donald Trump elevó la presión para que los países que reciben suministros energéticos a través del estrecho de Ormuz, por el que cruza cerca de un 20 por ciento del suministro mundial de petróleo crudo, garanticen la seguridad de esa ruta hídrica.
Resaltó en una entrevista con el Financial Times, “pero los principales compradores de esos embarques son países asiáticos, Trump volvió a amenazar a la OTAN, es lógico que quienes se benefician del estrecho contribuyan a garantizar que no ocurra nada malo allí, si no hay respuesta o si la respuesta es negativa, creo que será muy perjudicial para el futuro de la OTAN».
Estimó que eso fue un intento de Trump de que los europeos se comprometan más activamente en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El jefe de Estado americano Trump ha pedido en particular a Francia y al Reino Unido que se sumen al esfuerzo”.
En declaraciones a la prensa el ministro de Exteriores alemán Johann Wadephul, antes de la reunión de ministros de la UE, subrayó “creo que es poco probable que alguno de los dos lo haga. No veo que la OTAN haya tomado ninguna decisión en este sentido ni que pueda asumir la responsabilidad del estrecho de Ormuz. Si ese fuera el caso, los organismos de la OTAN lo abordarían en consecuencia»,
Asimismo, el presidente francés Emmanuel Macron, comentó que estaría dispuesto a ayudar en Ormuz «una vez que haya pasado la fase más caliente del conflicto».
La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen enfatizó ante el Parlamento Europeo “desde el comienzo del conflicto los precios del gas aumentaron un 50 por ciento, y los del petróleo, un 27 por ciento, en solo 10 días de la guerra contra Irán, los contribuyentes europeos han pagado 3 mil millones de euros adicionales por las importaciones de combustibles fósiles”.
Para reducir los precios de la energía varios países -entre los que se cuentan Francia, Alemania, Italia y Reino Unido- respaldaron la decisión de liberar millones de barrilles de crudo junto con otros miembros del G7. La Agencia Internacional de Energía (AIE) llamó a liberar 400 millones de barriles de las reservas de emergencia.
Aunque Ursula Von der Leyen advirtió contra la posibilidad de dar marcha atrás en la política de compra de combustibles fósiles rusos, la UE es dolorosamente consciente de las ganancias inesperadas que la guerra de Irán está proporcionando a Rusia, mientras Irán lanzaba misiles y drones contra hoteles, aeropuertos y hasta refinerías de petróleo en el golfo Pérsico y bloqueaba el estrecho de Ormuz, Rusia se preparaba para sacar provecho de ello.
Los precios del crudo ascendían a 87.20 euros (100 dólares) por barril ―el precio más alto desde la invasión rusa de Ucrania, en 2022― y Moscú presentaba sus recursos energéticos como una opción para compradores desesperados.
Kirill Dmitriev asesor del Kremlin, criticó la decisión de Europa de reducir su dependencia energética rusa, calificándola de error estratégico, “Rusia fue y sigue siendo un proveedor fiable de petróleo y gas».
Intentando contener los precios, Trump levantó temporalmente algunas sanciones a la compra de petróleo ruso, incluyendo una exención de 30 días para India.
A Europa le preocupa que un repunte en los precios de la energía impulse los ingresos de Rusia y le permita prolongar o incluso intensificar la guerra contra Ucrania. Otra preocupación es que equipos de defensa clave para Ucrania, como los misiles Patriot que Europa suele comprar a Estados Unidos para Ucrania, puedan ahora desviarse a los países del Golfo.
Kallas ha señalado que la guerra en Irán tiene un «impacto directo» en Ucrania, ya que las «capacidades de defensa que se necesitan en Ucrania» ahora también se están «trasladando al Medio Oriente».
De acuerdo al presidente ucraniano Volodimir Zelenski, los países del Golfo han utilizado más misiles Patriot en los primeros días de los ataques iraníes que los que usó Ucrania desde que Rusia iniciara su guerra de agresión, Ucrania ha ofrecido su tecnología antidrones a los países del Golfo con la esperanza de que puedan utilizar sus drones de contraataque de fabricación ucraniana, y reservar los Patriot exclusivamente para ataques con misiles.
