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Sinaloa, la entidad más violenta de México

El estado de Sinaloa se posiciona como la entidad con el mayor incremento de violencia en México durante 2025, de acuerdo con el informe “Violencia y Pacificación” presentado por la organización México Evalúa, ya que dicha entidad registró un aumento del 74.2% en comparación con el primer semestre del año anterior.

A nivel nacional, las víctimas de homicidio doloso disminuyeron un 16.4%, mientras que las denuncias por otros delitos contra la vida aumentaron 2.6% y las desapariciones crecieron 12.9% en el mismo periodo.

De acuerdo con el reporte, los cinco estados con mayor violencia por cada 100 mil habitantes son: Baja California (87.5), Sinaloa (79.6), Morelos (69.5), Quintana Roo (65.2) y Guanajuato (62.5). Por su parte, los estados con mayor incremento de violencia letal son Sinaloa, Hidalgo, Ciudad de México, Nayarit y Baja California Sur.

México Evalúa subraya que, pese al despliegue de las Fuerzas Armadas, Sinaloa enfrenta disputas internas entre facciones del extinto Cártel de Sinaloa, como La Chapiza y Los Mayos, así como conflictos con grupos locales en Chihuahua. En el noroeste del país —Baja California, Sonora y Chihuahua—, las pugnas se intensifican por la ubicación estratégica de la región para el tráfico de drogas, armas y personas.

México Evalúa concluye que, aunque los homicidios dolosos muestran una tendencia a la baja en el país, la violencia estructural, desapariciones y delitos asociados al crimen organizado permanecen al alza, consolidando a Sinaloa como el principal foco rojo en 2025.

El contexto de la violencia: estados bajo fuego

Tres entidades mantuvieron, de enero a julio, un balance muy negativo: Baja California Sur, Chihuahua y Sinaloa.

– Baja California Sur continúa siendo utilizada como un punto estratégico de las organizaciones para movilizar narcóticos hacia la frontera norte, donde la violencia letal persiste como consecuencia de las disputas entre células operativas de las facciones que anteriormente conformaban el Cártel de Sinaloa.

– Chihuahua es fundamental para las organizaciones, pues controlarla permite diversificar las rutas de acceso a la frontera norte para el tráfico de drogas, personas y armas, la explotación de la industria minera y el cobro de piso en la región central del estado. A finales de mayo, la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) hizo público que se identificó la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Chihuahua, lo que implica la presencia de una nueva organización en la entidad y un nuevo eje de conflicto criminal.

– Sinaloa sigue bajo una violencia letal que persiste al alza pese al involucramiento de alrededor de 100 militares de élite y 11 mil elementos de las fuerzas federales. Lo anterior permite puntualizar que la presencia de estos elementos no inhibe el intercambio de fuego entre organizaciones. Por el contrario, la militarización agrega una capa de violencia al conflicto criminal de la entidad.

Finalmente, otras 15  entidades —seis con balances regulares y nueve con balances negativos— muestran indicios de conflictos criminales susceptibles de desbordarse por la falta de capacidades policiales estatales y la presencia intermitente de elementos federales. Ignorar dichos conflictos podría derivar en otras guerras criminales a corto o mediano plazo.

CDMX: primer lugar de personas desaparecidas y no localizadas

Adicionalmente, 12 estados mantienen un balance negativo o muy negativo de la violencia letal.

Los datos oficiales podrían no estar mostrando con precisión la crisis de seguridad en varias regiones de México. Tomando en consideración diversos indicadores de violencia letal, además de las cifras de homicidio doloso, se observa que en 12 entidades prevalece un balance negativo o muy negativo.

La Ciudad de México está a punto de pasar de un balance regular a uno muy negativo. El volumen de desapariciones en la capital sugiere un deterioro en las capacidades de las fiscalías y un recrudecimiento del conflicto entre grupos criminales locales y nuevas organizaciones. Para el periodo enero-julio de 2025, con datos al 18 de agosto, la capital reportó 1306 personas desaparecidas, ocupando el primer lugar nacional.

Comportamientos inusuales en el registro de los delitos

El gobierno mexicano continúa utilizando la misma metodología para medir la violencia letal: los registros de homicidio doloso por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, esta medición presenta limitaciones para delinear su contexto: deterioro institucional y evolución de las dinámicas criminales. Tampoco refleja el total de los asesinatos en el país.

Lo anterior se ve expuesto en anomalías en el comportamiento de los datos. De 2024 a 2025, considerando los registros de enero a julio, las víctimas de homicidio doloso disminuyeron 16.4%. Sin embargo, en el mismo periodo, las víctimas de otros delitos contra la vida aumentaron 2.6%, y las personas desaparecidas 12.9%. Estas variaciones son aún más marcadas si se toma a 2019 como año base. A partir de entonces, los porcentajes se disparan 82% y 69.5%, respectivamente.

Un nuevo enfoque para medir la violencia

Para contribuir a tener diagnósticos más precisos, México Evalúa presenta mes con mes un balance sobre la violencia homicida a nivel estatal. Dicho balance centra el foco de atención en la tasa de violencia letal por cada 100 mil habitantes. Esta tasa se calcula en función de la totalidad de registros de todos los proxys: homicidio doloso, homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida, y personas desaparecidas y no localizadas.

A diferencia de otros indicadores, incluidos los empleados por el gobierno, nosotros comparamos, de manera simultánea, la magnitud actual de la violencia letal y su comportamiento a través del tiempo con los datos registrados en el mismo periodo del año anterior. De este modo, valoramos el contexto de inseguridad de cada estado en función de cuatro categorías:

Muy negativo: entidades con tasas superiores al promedio nacional del año anterior y tendencia anual al alza.

Negativo: entidades con tasas superiores al promedio nacional del año anterior, pero tendencia anual a la baja.

Regular: entidades con tasas inferiores al promedio nacional del año anterior, pero tendencia anual al alza.

Positivo: entidades con tasas inferiores al promedio nacional del año anterior y tendencia anual a la baja.

Considerar esta información de manera conjunta es clave para cuestionar a los gobiernos sobre las causas del incremento o la reducción del problema.