Recibe Gonzalo Celorio el Premio Cervantes
El escritor mexicano Gonzalo Celorio se convirtió en el séptimo mexicano en recibir el Premio Cervantes, luego de Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987), Sergio Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009), Elena Poniatowska (2013) y Fernando del Paso (2015), con lo que México reafirma su peso histórico dentro de la literatura hispanoamericana contemporánea.
Durante la ceremonia, el mexicano aseguró que “la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas”, en su discurso de aceptación del Premio Cervantes 2025, que recibió de manos del rey de España, Felipe VI.
“México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente ‘el territorio de la Mancha’”, afirmó en una ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).
El escritor y director de la Academia Mexicana de la Lengua recordó que, tras la independencia, su país quiso articular una literatura propia en una lengua que “inopinadamente” sintió ajena, “cuando, sin ella, ni México ni ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad”.
Su discurso al recibir la más importante distinción de las letras hispanas se centró en elogiar el humor y la libertad en Cervantes y en reivindicar “la literatura del yo” más allá de los límites que establecen los géneros estancos.
Comenzó, no obstante, con un emocionado recuerdo de su padre en el lecho de muerte, hace 64 años, y el momento en que se despidió de él. Fue el último en hacerlo de los doce hermanos y éste le dijo: “Tú llegarás, hijo (…). Si no puedes, yo te empujo”.
Con Cervantes mirándole “de reojo”, evocó cómo el autor del Quijote, a través del humor, “disecciona la esencia de la condición humana” y su defensa de la libertad entendida como “la soberanía del individuo frente a la autoridad” y “frente a los desafueros que puede cometer el poder”.
“La novela cervantina rompe con todas las ataduras que pudieran aprisionar el género”, señaló, antes de mencionar el Quijote como paradigma de esa libertad, un libro de caballerías que parodia los libros de caballerías y que alberga poesía, prédica, ensayo o crítica literaria.
Para el mexicano, la “literatura del yo” que él ha practicado, se ejerce desde esa “promiscuidad”, mezclando ensayo, novela y memoria. Y se refirió a su trilogía familiar, formada por Tres lindas cubanas (2006), El metal y la escoria (2014) y Los apóstatas (2020), que articula su “poética narrativa” y en la que evoca sus orígenes asturianos y cubanos.
