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Benjamín Netanyahu ganó las elecciones en Israel

A pesar del triunfo en las elecciones pasadas en Israel el bloque del primer ministro Benjamín Netanyahu no podrá conformar un gobierno, por lo que junto con sus aliados arreciaron sus ataques este jueves contra los partidos árabes israelíes que podrían ayudar a la oposición a lograr una mayoría tras las legislativas, acusándolos de haber recibido fondos de Qatar. Uno de los principales candidatos árabes rechazó esas acusaciones, así como Doha.

En sus despachos la agencia AFP destacó que después del recuento de más del 99% de los votos, el bloque de Netanyahu lidera seguido por el centrista Gadi Eisenkot, su principal rival en la oposición, pero pierde la mayoría absoluta parlamentaria.  Las dos listas árabes Raam y la Lista Unificada, obtuvieron el resultado más alto de su historia y podrían ser claves para la formación del nuevo gobierno israelita.

Mencionó, las acusaciones contra los partidos árabes aumentan la incertidumbre sobre el resultado de los comicios del martes pasado, con el líder opositor Eisenkot acusando a Benjamin Netanyahu de haberse «embarcado en una campaña coordinada y organizada para deslegitimar los resultados» y retrasar la toma de funciones del próximo Parlamento. También amenazan con sumir a Israel en una crisis política en un momento en el que la región está sacudida por un conflicto regional y Netanyahu sopesa una campaña militar contra Irán.

En tanto, el presidente judío Isaac Herzog solicitó que se investiguen los «elementos sospechosos», pero, advirtió que no se debería estigmatizar a toda la comunidad árabe-israelí, que votó masivamente para echar del poder al gobierno más conservador de la historia del país.

Mientras el servicio de inteligencia interior (Shin Bet) aseguró que la investigación seguía en curso, al tiempo que esta no tenía por objetivo «incriminar a toda una comunidad que votó de manera democrática y legal». El dirigente de Raam, Mansur Abás, manifestó que «no encontrarán nada porque no hay nada». De su lado, la Lista Unificada consideró que las acusaciones de Netanyahu y su coalición «dejan al descubierto el miedo» del primer ministro ante el auge de las fuerzas árabes.

En las últimas horas el jefe de la Comisión Electoral Noam Sohlberg, había pedido al Shin Bet que indagará las acusaciones del Likud de Netanyahu sobre financiación extranjera de la campaña. Varios responsables y medios mencionaron a Qatar rechazó cualquier injerencia en las elecciones. En su cuenta de X el partido Likud de Benjamin Netanyau enfatizó “las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la aniquilación del Estado judío», publicación que el primer ministro también compartió.

Durante su campaña,Netanyahu atacó sin cesar a esas formaciones, a las que presentaba como una amenaza para la supervivencia de Israel. Para el Likud, este caso supone un «atentado contra la democracia» destinado a «islamizar Israel y hacer caer el gobierno de derecha, y provocar una retirada y una derrota de Tsahal [el ejército israelí] en todos los frentes, empezando por Irán».

El ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, figura clave de la extrema derecha del gobierno saliente, llamó a detener sin demora a los jefes de los partidos árabes «sospechosos de haber recibido dinero de Catar». El día de los comicios, Netanyahu ya había acusado a Raam de intentar «robar las elecciones» tras la detención de tres hombres con sobres llenos de dinero cerca de un colegio electoral. Sin embargo, las autoridades electorales descartaron que se hubiera producido ningún fraude masivo.

Este jueves, el Likud consideró que ahora está «claro que ningún partido sionista puede ser autorizado a cooperar con Raam o con la Lista Unificada», eso pondría a «Israel en peligro». Con el escrutinio a punto de terminar, la coalición de Netanyahu queda en primer lugar con 53 escaños proyectados, frente a los 48 que habría recabado el bloque de Eisenkot, pero ni uno ni otro logra la mayoría en el Parlamento, de 120 bancas.

Con 19 escaños, los partidos árabes podrían ser decisivos para que la actual oposición alcance el poder, aunque ese bloque se ha mostrado hasta ahora reticente a pactar una alianza con ellos. Eisenkot, en tanto, declaró que las autoridades tienen el deber de investigar «cada denuncia», pero alertó que no debería «instrumentalizarse» la situación para retrasar la entrada en funciones del nuevo Parlamento.