Buscan que casa heredada por padres no sea un lujo, sino un derecho
Ante el hecho de que heredar la casa de los padres no debe convertirse en una deuda ni obligar a las familias a vender parte de su patrimonio para poder conservarlo. así lo planteó el congresista Andrés Atayde Rubiolo, al presentar una Iniciativa de Ley para reducir sustancialmente los costos fiscales, registrales y notariales relacionados con la sucesión de la vivienda familiar.
Atayde expuso que la propuesta parte de una realidad: una vivienda que durante décadas fue adquirida, pagada y conservada por una familia puede representar, al momento de una sucesión, una carga económica que dificulte o incluso impida su regularización, “actualmente existe un beneficio para determinadas sucesiones, pero el límite se encuentra en 3.2 millones de pesos. Ante ello, la iniciativa propone elevarlo hasta 7 millones de pesos, manteniendo requisitos como el parentesco directo y el plazo para formalizar la sucesión”.
Apuntó, “el objetivo es adecuar la legislación a la realidad inmobiliaria de la capital y evitar que familias que heredan una vivienda familiar queden fuera de los beneficios únicamente por el valor actual de los inmuebles. Una vivienda con valor de 6.5 millones de pesos, con las reglas actuales el costo total estimado para formalizar esa herencia podría superar los 600 mil pesos. Con la propuesta presentada, el costo se reduciría a aproximadamente 147 mil pesos. Esto representaría un ahorro de 458 mil pesos, es decir, una reducción superior al 75 por ciento”.
Resaltó, la iniciativa también busca solucionar uno de los principales obstáculos para la regularización: los adeudos históricos de predial. Para ello, se plantea eliminar multas, recargos y accesorios y permitir que el monto principal pueda pagarse en parcialidades de hasta 48 meses, “la lógica es sencilla: facilitar que las familias paguen y regularicen su patrimonio, en lugar de mantenerlas fuera de la formalidad por falta de liquidez. Cobrar lo justo para que más personas puedan cumplir. Facilitar la regularización en lugar de castigarla”.
También contempla una reducción de los derechos registrales, así como reducciones mínimas en los honorarios notariales, “con ello, las familias no dependerían de jornadas, programas temporales o decisiones administrativas para acceder a costos preferenciales. Queremos que este derecho esté en la ley”.
Aclaró, “la propuesta no plantea eliminar indiscriminadamente contribuciones ni regalar escrituras. Se mantienen límites, requisitos, cuotas mínimas y obligaciones fiscales. Cuando el valor de una vivienda exceda los límites establecidos, continuará existiendo la tributación correspondiente. La diferencia que propone la iniciativa es reconocer que una sucesión familiar no es equivalente a una compraventa inmobiliaria”.
Aseveró, “una cosa es adquirir patrimonio. Otra muy diferente es conservar el patrimonio de tu familia, cuando formalizar una sucesión resulta demasiado costoso, muchas familias optan por no realizar el trámite. Esto provoca que las escrituras permanezcan a nombre de personas fallecidas, que los adeudos continúen acumulándose y que los problemas de regularización pasen de una generación a otra”.
Insistió, “la propuesta no sólo busca apoyar a las familias, sino también generar condiciones para una mayor formalización patrimonial. La hacienda de la capital no pierde. Porque queremos que la gente pague, pero lo que no queremos es que la falta de liquidez le impida regularizar el patrimonio de su familia”.
