Sinaloenses marchan para exigir paz en el Estado
«¡Queremos paz!» y «Estoy harta de vivir con miedo», fueron algunas de las consignas entonadas por miles de personas quienes marcharon ayer, en Sinaloa para pedir que cesen las muertes de inocentes y la violencia que se vive en el estado, desde hace dos años como consecuencia de la guerra entre integrantes del crimen organizado.
Joaquín «El Chapo» Guzmán e Ismael «El Mayo» Zambada fundaron a finales de los años 1980 el temido Cártel de Sinaloa, que lideraron conjuntamente hasta la captura del primero en 2016.
Extraditado a Estados Unidos un año después, «El Chapo» vio declarar allí contra él a Vicente Zambada, hijo de su socio. Esa traición llevó a sus propios hijos a urdir un engaño con el que en julio de 2024 lograron entregar a «El Mayo» a la justicia estadounidense.
Ambos cumplen actualmente cadena perpetua en el país vecino.
En septiembre de 2024 estalló una sangrienta guerra entre los dos clanes que ha sembrado el terror en las calles de Culiacán, capital del estado.
Balaceras cotidianas, bloqueos de vías, restaurantes y negocios cerrados. La violencia obligó a suspender temporalmente las clases y la vida nocturna se apagó en la que es considerada la ciudad más peligrosa de México.
En dos años ha sumado más de 3.000 muertes, incluidos numerosos civiles inocentes envueltos en el fuego cruzado.
«No queremos más muertes así, más asesinatos», dijo entre lágrimas a AFP Maricela Pérez, de 62 años. La mujer llevó a la marcha un retrato de su hijo Miguel, de 36 años, asesinado a balazos en mayo en una cancha de voleibol.
La semana pasada un bebé de un año murió a tiros al quedar en medio de un enfrentamiento armado.
«Es terrible», dijo Marlene León, de 33 años.
«Nos sentimos abandonados y creemos que esta marcha es una manera de expresar que, a pesar de que sigue pasando el tiempo, no hemos normalizado la violencia y queremos paz», añadió.
Vestidos de blanco, los manifestantes lanzaron al cielo decenas de globos del mismo color antes de marchar hasta la catedral.
Llevaban pancartas en las que podía leerse «Estoy harta de vivir con miedo» o «Volvamos a vivir libres».
El obispo de Culiacán, Jesús José Herrera, llamó a los delincuentes a cesar la violencia: «Ningún territorio y ninguna ambición vale más que una vida humana».
La protesta fue convocada por la Iglesia católica junto a empresarios y familiares de personas desaparecidas.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha desplegado a miles de soldados en el estado de Sinaloa. La mandataria izquierdista reportó la presencia de 15.000 efectivos a finales de agosto.
Pero ni este despliegue ni las crecientes incautaciones de armas y drogas han logrado frenar la violencia. Solo el sábado fueron asesinadas al menos siete personas.
Queremos que las autoridades «vean que nuestra nación está agonizando, está en un baño de sangre», afirmó Martín Lim, productor agrícola de 62 años.
También la economía de este estado del Pacífico mexicano, con 3 millones de habitantes e importantes cultivos de maíz y tomate, se ha visto colapsada por la violencia.
Según cifras oficiales, el estado perdió unos 26.000 empleos desde agosto de 2024.
«Más de 5.000 negocios cerrados, esa es la tragedia que está viviendo Sinaloa», dijo Sergio Raúl Esquer, empresario y líder estatal del partido opositor de centroizquierda Movimiento Ciudadano.
Previo a la marcha, el obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, hizo un llamado al Cártel de Sinaloa para detener la violencia. El obispo oficializó una misa en La Lomita en la que expresó la necesidad de que tanto niños como adolescentes tengan la oportunidad de vivir en tranquilidad, así como que de todos los habitantes puedan gozar de seguridad.
Además, durante su discurso, pidió de manera directa a los integrantes de las facciones de Los Chapitos y Los Mayos que se detengan ante el sufrimiento que la inseguridad ha provocado en los habitantes.
“Una palabra a quienes participan en grupos de violencia, estos que están en pugna, una pugna de poder o una pugna de estructuras que causan daño. Deténganse. Miren lo que está ocurriendo. Miren a las familias heridas. Miren a los jóvenes. Miren a nuestra ciudad. Ningún poder, ningún dinero, ningún territorio y ninguna ambición valen más que una vida humana. Todavía es posible cambiar de camino. Todavía es posible elegir la vida”, expresó.
“Queremos vivir en paz, queremos calles seguras, familias tranquilas, queremos que nuestros adolescentes, jóvenes y niños transiten por las calles con seguridad, queremos condiciones que garanticen nuestra seguridad”, detalló.
